

Se dirige a California y allí queda subyugado por la hermosa e inocente Doctora Sara Gunn que no entiende porque la gente repentinamente quiere matarla.
Ella resulta ser su compañera, Derik no sabe si esto es debido a su mala suerte o a las manipulaciones de Sara. Con lujuria en su cerebro, él negocia con ella para llevarla en un viaje a través del país hasta Salem, con la intención de descubrir la verdad.
Mientras que el metabolismo de Derik duele de tanta necesidad, Sara no puede ayudarle porque se ve afectada por la directa e impresionante pasión que él despierta en ella. Es un viaje de distancias y de descubrimiento de estas dos almas dispares que encuentran algo en común: su amor.
¿Podrán salvar al mundo y con ello su amor?

Una deslenguada, y rellenita miembro del Ejército de Salvación que huele a melocotones maduros y tiene ojos de color chocolate Godiva.
Después de que él la rescata de unas ostras en mal estado, le promete quedarse toda la noche. Pero él quiere que se quede para siempre.

Llegar a ser un vampiro era lo mejor que alguna vez me ha ocurrido. Lo mejor.
Que es por lo qué no entiendo toda la literatura, donde los vampiros son por lo general estos compañeros malhumorados que lamentan el día en que ellos fueron mordidos, quiénes rezan para que algún europeo analfabeto les meta una estaca por sus costillas. ¿Lamentar ese día? Si la muchedumbre no hubiera quemado a mi asesino la siguiente noche, yo le habría besado los pies. ¡Le habría besado hasta el trasero!
“¿Después de todo, qué había allí para mí? ¿Continuar con la granja cuándo mi padre muriera?
No, gracias. La agricultura es un trabajo agotador por una recompensa muy pequeña, e incluso menos respeto. Ya me costó soportar estar en el mismo cuarto con mi padre, mucho menos soportar trabajar para él el resto de mi vida. (Primero trabajar y segundo beber, ese era el lema de mi querido y difunto papá.)
Como cualquier hombre lobo sabe, los olores y emociones e incluso las voces altas tienen color y textura. Y como cualquier hombre lobo ciego sabe -no es que hubiera otro además de él, en la medida de su conocimiento- tú podías tomar esos olores, emociones, y conversaciones y hacer un trabajo bastante bueno de ver. No un excelente trabajo, comparativamente hablando, pero suficiente para tener un concepto sólido del mundo.
“Pero no puedo estar embarazada,” la señora Dane decía. ”Imposible.”
“Hay al menos una posibilidad.”
“¡Pero soy estéril! La dijeron en la clínica!”
“Los accidentes ocurren,”dijo alegremente. Él sabía que estaba aturdida, pero complacida. Y tan pronto como el shock desapareciese, ella estaría extasiada. Le Pudo haber dicho que sus trompas de Falopio se las arreglaron para desbloquearse a sí mismas a través de los años, pero eso traería preguntas incómodas. Después de todo, es sólo su médico de cabecera. No la había estado tratando para su infertilidad…